Pero tenía que entender que una cosa era conformarse y otra aceptar la magnitud de la situación; y finalmente no podía andar por el resto de sus días tristeando y llorando, incluso cuando Cecilia le había encargado que "los muchos o pocos días que le quedaran fuera feliz".
Pero ¿cómo haces entender a un necio?Era obvio que cada que alguien le preguntara por ella habrían de salir lágrimas porque, finalmente, era un hecho muy reciente y un dolor así de grande no se olvida de un día para otro.
Pero de eso a obligarse a recordar y por lo tanto sufrir por la ausencia de Cecilia... hablaba de que Apolonio tenía un problema.
La depresión lo había hundido y era algo que él se negaba a aceptar, así que la familia decidió reunirse en junta y tratar de explicarle lo que le pasaba.
-Nosotros te podemos escuchar, pero no podemos ayudarte. Necesitas ayuda de un profesional...
Sin embargo, era mucha la necedad de Apolonio, y cual adolescente en plena etapa de pubertad, él solo buscaba defenderse y excusarse en otras cosas.
¡Es tan difícil que un enfermo acepte que tiene un problema! Así transcurrió toda la noche, en medio de discusión, llanto, plática, enojo, tristeza.
Todo en vano, porque la necedad lo cegó por completo y se negó a escuchar razones. "Ya nunca me van a volver a ver feliz" fue la única conclusión de la plática.
Apolonio se encontraba muy dolido, no solo por la muerte de Cecilia, si no porque tenía mucha culpa y remordimientos. Eso destruía poco a poco su alma y era lo que no lo dejaba vivir en paz; eso en conjunto con la ausencia de su compañera de vida.
Era su karma, vivir "solo" y sin que nadie lo entendiera. Pero de igual forma él no entendía que la soledad él mismo la marcaba, pues su familia en ningún momento le negaba compañía y al contrario, buscaban estar cerca para que sintiera que a pesar de que Cecilia ya no estaba con ellos, él seguiría siendo amado por todos.