Ya no puedo con este mar de emociones.Dicen que la vida no es justa, no soy quién para afirmarlo o negarlo, simplemente quisiera que tú no sufrieras de esa manera. Fuiste demasiado noble, no se porque razón Él decidió esto para ti.
A veces ya no soporto verte, sin fuerzas, sin ánimo, tu eras la que me daba todo.
¿Qué tengo que hacer para darme fuerzas a mi misma?
Suelo guardarme todo, sin que nadie lo sepa, día a día un pedazo de mi corazón se destruye.
¿Qué tengo que hacer? No quiero ni pensar en el día en que tú me faltes.
Ya no puedo con mi tristeza y en un intento de esconderla para que tú me veas bien, creo que todo me sale al revés y tú te das cuenta. Me dices que me cuide, que no me preocupe. Me anticipas tu partida.
Escucharlo de tus propios labios, tú tan consciente y yo tan equívoca al tratar de ignorarlo.
Ya no se que más hacer para distraer el dolor que hay en mi.
Ya no se cómo quitarme este vacío que se hará más grande en cuanto te vayas.
Tú, mi motivo e inspiración para seguir.
Tú, mi motor para crecer.
Tú, mi guerrera ante las adversidades.
Absolutamente nadie se imagina la revolución de sentimientos que hay en mi. Solo tú, que me conoces bien, sabes que me consumo contigo.
Te recuerdo que te amo con toda el alma y tú solo me miras y sonríes.
Me siento tranquila, pero luego me debilito contigo.
Me pides que siga, yo no quiero seguir sin ti. No imagino mi vida sin ti, sin llegar por la tarde a saludarte, sin ir al tianguis los sábados contigo, sin que estes presente en cada uno de mis logros, sin que estés conmigo en mis presentaciones, apoyándome cuando hago lo que mas me gusta.
No imagino mi vida sin tus regaños cada vez que me porto egoísta, sin tus abrazos cuando me siento triste, tampoco la imagino sin tu compañía cuando me siento sola.
No me imagino un 1 de Diciembre sin esas flores que siempre abren de una manera maravillosa, porque son dadas con todo tu amor de madre. No imagino mi vida sin tus consejos cuando no le encuentro sentido a mis acciones.
No imagino nada sin ti.
Esta noche me consume la tristeza, al verte tan cansada quisiera darte toda mi energía para que puedas estar bien. Hay noches que ya no puedo dormir y despierto por la madrugada recordando todos aquellos paseos, todos esos viajes en los que estuvimos juntas. Tú, siempre cercana a mi.
No puedo evitar derramar lágrimas cada vez que te veo temblar, cada vez que te veo ahí, recostada.
Mi segunda madre, ya no soporto esta tristeza, ya no soporto verte así.
¿Qué voy a hacer el día en que ya te encuentres gozando las bellezas del paraíso?
No lo se, pero estaré tranquila porque sabré que me estarás cuidando desde allá arriba, se que no me dejarás, que ya no estarás sufriendo; y tú deberás estar igual, porque sabrás que siempre vivirás en mi porque tu nombre estará tatuado en mi piel, igual que mi amor por ti...
No hay comentarios:
Publicar un comentario